domingo, 18 de septiembre de 2011

Pazo Do Cadro


Panorámica del Pazo do Castro (Marín)
Ayer, después de escuchar, aunque en pocas ocasiones, hablar del Pazo do Castro, una amiga llamada Laura y yo, decidimos ponernos a investigar un poco más sobre la historia de este Palacio (Pazo en gallego) do Cadro, y para ello, lo primero que hicimos fue desplazarnos hasta el lugar y comenzar realizando un reportaje fotográfico de la zona.

El Pazo, actualmente en estado de deterioro y completamente abandonado, se encuentra a 3 kilómetros del casco urbano de Marín y es una de las principales, aunque poco promocionadas, joyas del patrimonio civil de Marín y de este modo, poco conocido incluso para la gente de la zona.

Vista aérea de la zona.
El pazo-fortaleza, que data del siglo XV, manifiesta el resplandor de una de las familias nobles más poderosas de la Provincia, como era la del los Romay. El pazo, esta formado por una torre medieval almenada construida en el siglo XV y de una parte anexa del siglo XVIII donde se encuentran las dependencias de la casa y una capilla dedicada a Santa Bárbara.



Fachada del edificio.
La superficie total del pazo es de 20.600m2 de los que 600 pertenecen a la casa y los otros 20.000 a los terrenos que esta abarca. En la granja, podemos encontrar, aparte de la asilvestrada vegetación que ahora hay en la zona debido a su abandono, un edificio de los caseros, las cocheras, un palomar, un hórreo de diez pues y dos piscinas, lo que supone un aliciente más a la hora de valorar el conjunto que durante un tiempo formo parte del Concello de Marín.

Hórreo de diez pies.

Hórreos y piscina desde la torre.

Vista desde los tejados.

Establos

Edificio de las cocheras.

Palomar.

En cuanto a la capilla, que está considerada como una de las más bonitas que se conservan en los pazos gallegos, esta dedicada a Santa Bárbara, y era costumbre que abriese sus puertas para que los vecinos del lugar asistieran a una misa el día antes de su patrona y en las fiestas de Navidad.

Entrada a la capilla.

Uno de los candelabros actualmente destrozado.

Mobiliario.

Balconada desde la zona residencial a la capilla.

Pila de agua bendita.
En los años 60, el pazo fue comprado por una escritora y periodista sueca llamada Cristina Lillistierna y su marido. Se puede comprobar que vivieron allí debido a los restos, actualmente rotos por los ocupas que allí vivieron, de periódicos escritos en francés y alemán.
Restos de un periódico francés.
El Concello de Marín que lo había comprado con anterioridad por aproximadamente un millón de pesetas, se lo vendió a esta joven escritora por 1.000.001 de pesetas debido a que sus planes de restauración de la zona nunca se pudieron llevar a cabo por falta de financiación. Tan pronto se realizo la compra, Cristina Lillistierna, comenzó la restauración del lugar e hizo de él su residencia.

Aun se puede apreciar la restauración de paredes, techos y suelos.

Uno de los salones de la segunda planta.

Habitación con las paredes forradas de papel, se puede apreciar  el abandono del lugar.

Uno de los cuatro baños en estado de deterioro del pazo.

Pasillo de la planta superior, cuando lo vi me recordó a uno de los pasillos del Hotel Stanley.

Puerta de madera maciza de castaño situada en el vestíbulo de la entrada principal.
Finalmente en el año 2000 la escritora falleció, esta llego a escribir un libro sobre su vida en el pazo gallego titulado: ''De vivir no fin do Mundo''. Con su muerte, el pazo pasó a formar parte de sus hijos quienes se llevarían gran parte de su mobiliario y finalmente venderían la propiedad a una empresa inmobiliaria que quería convertir la finca en un complejo hostelero, un proyecto que a día de hoy se encuentra paralizado.

Para poder entrar al pazo, ya que tiene todas sus entradas tapiadas menos la de la capilla cuyas tablas clavadas no pudieron resistir ante la curiosidad de la gente, tuvimos que adentrarnos por una de las ventanas con barrotes de la zona de la cocina.



Una vez dentro pudimos comprobar que la mayor parte del mobiliario que allí quedaba había sido saqueado y destrozado, seguramente por ocupas que se habían adueñado del lugar pocos años después de que la dueña muriese, debido a la cantidad de objetos, cepillos de dientes y envoltorios de comida y bebida que había en su interior.

Interior de la cocina.

Restos de la antigua cocina de leña.
Seguimos nuestra visita por el pazo, atravesando el vestíbulo y dos habitaciones más llegando a la antigua bodega y la sala de elaboración de vino, donde pudimos comprobar prácticamente como sería el pazo en sus mejores años debido a que una de las salas mejor conservada de todas, incluso quedaban restos de la maquinaria de vinos como es el antiguo lagar.

Lagar.
La sala anexa a esta, era el vestíbulo trasero, allí se encontraba la puerta de servicio y las escaleras a la planta superior, escaleras que estaban presididas por una gran chimenea con el escudo de la familia Lilliestierna.
Escudo de la familia Romay.

Chimenea.

Restos de antiguos periódicos franceses y basura ocupa.

Escaleras a la planta superior.
Ya en la planta superior, se encontraban los grandes salones, baños y habitaciones de la casa, eso si, sin ningún tipo de decoración a excepción de los baños, en los que si encontramos mobiliario. En esta planta también se encontraba la balconada a la capilla y las escaleras a la tercera planta situadas en la antigua biblioteca, biblioteca que tenia un acceso a la torre saliendo por los tejados. En esta planta también se podían ver dos de los mosaicos que decoraban las habitaciones del pazo.

Restos de la instalación eléctrica.
Restos de la biblioteca.
Balconada de la capilla.
Mosaico japones.
Otro de los mosaicos.
Lavado.
Una de las bañeras del lugar.
Una de las tantas ventanas.
Una de sus habitaciones más lujosas.
Otro de los baños.
Balcón con vistas hacia la ría.
Una de las mesillas de noche encontrada en el baño.
Restos ocupas.
Deterioro del papel de la pared.
Una de las estancias del pazo, en este caso quemada.
Habitación quemada, vista aquí no, pero en el lugar acojonaba.


Otra de las habitaciones.

Deterioro del mobiliario.
Pasadizo hacia los tejados.
Tejados, aparte de oscuros, estaban llenos de ratas que nos impidieron llegar hasta el final.
Salida a los tejados y acceso a la torre.
Vistas desde la torre.
Chimenea.
Escaleras de la biblioteca.
Puerta destrozada de la biblioteca, 3 veces se golpeo sola mientras andábamos por allí
Puerta de la biblioteca.
Planta superior y chimenea, esta con un horno para el pan.
Escaleras a la planta inferior.

Ya en el exterior, echamos un vistazo a la zona de los jardines, ya que en principio, nosotros íbamos buscando una sala de torturas que, según dijeron varios vecinos de la zona y gente que había trabajado en la casa en sus tiempos dorados había, en especial, mi abuela que dice que recuerda haber jugado en la casa cuando una prima de la madre trabajaba allí , nunca la encontramos.

Los jardines del pazo, se encontraban presididos por sus dos grandes palmeras y la zona de las caballerizas y la cochera con una de las piscinas llena de maleza, al fondo.

Entrada presidida por dos grandes palmeras que simbolizan la victoria, el honor y el poder de las familias nobles.
Caballerizas.
Primera y más pequeña piscina.
Finalmente y para acabar la visita, os dejo con la piscina principal, el palomar y el hórreo de diez pies de la casa que simbolizaba la riqueza de los dueños del lugar, este, cuanto más largo fuese, más ricos serían los huéspedes del lugar.

Piscina principal.
Escaleras de la piscina.
Aquí se puede ver gran la altura y tamaño de la piscina. 
Arcón.
El pozo que abastecía de agua el lugar.
Palomar.
Escudo e historia gravada del pazo.
 Y para acabar, gracias a todos por interesaros por mis artículos.

Panorámica de la entrada principal.
Laura y yo en lo alto de la torre, para que conste en acta XD

14 comentarios:

  1. Uno de los mejores por no decir único reportaje que vi del pazo.

    ResponderEliminar
  2. A mi siempre que paso por allí me llama la atención este pazo, me ha encantado el reportaje, es un lugar precioso, qué pena que esté asi de ruinoso...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegro que te haya gustado, la verdad es que se le debería caer la cara de vergüenza al ayuntamiento de tener el patrimonio cultural en estas condiciones.

      Eliminar
  3. Siempre llamó mi curiosidad ese Pazo, y la verdad , me ha gustado mucho ver las fotos que habeis sacado, pero por otro lado me ha entristecido ver el mal estado en el que se encuentra.Enhorabuena por el trabajo

    ResponderEliminar
  4. lo peor de todo es que la gente del pueblo como yo no pueda disfrutar de el. Yo si sabia de la existencia de este pazo porque en primero de carrera hice un trabajo sobre el, y en breves lo usaremos para grabar un corto.genial el reportaje

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por tu comentario, espero que si algún día publicáis ese corto pueda verlo.

      Eliminar
  5. Muy bueno...nosotros hemos estado infinidad de veces en él, haciendo fotos a diferentes horas del día...es un edificio precioso y es una pena que esté abandonado...hay fotos de una fotógrafa de Marín que expuso en el Museo Torres, muy buenas...http://adrianaecheverria.com/photoblog/?p=63...un apunte, el escudo sobre la chimenea no es de Romay, es el escudo de la familia Lilistierna..

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por el apunte sobre el escudo de la chimenea, la verdad es que el pazo es impresionante.

      Eliminar
  6. !!! que tristeza.... me han saltado las lágrimas......!!!! hace años perteneció a mi familia, por herencia. Maria Dolores de Cea Rey , fué su dueña, por herencia de su abuelo D. Eduardo de Cea-Naharro
    .
    Y yo me pregunto....... ¿donde está Patrimoniooo......??? !!! que asco !!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja Patrimonio dice. ¿En España existe eso? Mires a donde mires hay miles de pazos gallegos que se están muriendo lentamente bajo las zarzas y da la casualidad de que este, que fue comprado para restaurar, va el ayuntamiento de Marín y no le da licencia. Muchas gracias por tu comentario.

      Eliminar
  7. Christina Lilliestierna was my grandmother and I have nice memories from that house. Christina put a lot of time and effort into restoring and keeping the house so it is very sad to see these photos. I have not been there since she died and I hope the house will once again come into the hands of someone willing to restore it.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    2. Hopefully someday can restore it and can see it in all its splendor once again. Thank you very much for your comment, I'm glad you would make illusion back view photos.

      Eliminar
  8. El escudo en la chimenea no es de la familia Romay, sino de la familia Lilliestierna! /Anna Gunnert

    ResponderEliminar